El 95% de los incendios forestales son causados por el ser humano, directa o indirectamente a través de negligencias, accidentes o incendios intencionados. Son las llamadas causas antropogénicas.
Sin embargo el 5% restante corresponden a causas naturales como los rayos, los volcanes o los terremotos. Con esto se tiende a pensar que sin la existencia del ser humano casi no existirían los incendios, pero por el contrario, nadie podría apagarlos una vez iniciados y tenderían a expandirse por toda la superficie forestal o boscosa.




